CÁTEDRA DE CRIMINOLOGIA

Jorge Núñez de Arco Mendoza

Profesor de Criminologia

Ex-Director del Instituto de Investigaciones Forenses

Miembro fundador de la Academia Boliviana de Ciencias Jurídico Penales

Miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría Legal

Miembro de la Sociedad Española de Investigación Criminologica


CRIMINOLOGÍA

J. Núñez de Arco. Victimologia y Violencia Criminal. Un enfoque criminológico y psicológico. Edición de la Academia boliviana de Ciencias Jurídico Penales. La Paz. 2010: 33-43

1.- ANTECEDENTES

La criminología es una disciplina que posee sus raíces en las concepciones científico-filosóficas del Iluminismo. Fue Cesare Beccaria [1] el pionero que formuló los principios de la denominada Criminología Clásica, cuyos supuestos se basaban en las teorías del control social de Hobbes, Montesquieu y Rousseau.

Desde sus inicios la Criminología, ha sufrido una serie de cambios de paradigma vinculados a la concepción que se tenía en cada momento histórico sobre el “delito” y la “conducta delincuente”.

Básicamente nos interesa recordar, para los fines del presente trabajo, esta sucesión y superposición paradigmática en tres etapas: la Criminología Clásica, el Revisionismo Neoclásico y la Revolución Positivista. [2 ] En cuanto a la Criminología Clásica, consideramos innecesario ampliar, ya que hay infinidad de libros de criminología sobre el tema. En cuanto a la segunda, sustenta la revisión de algunas de las concepciones clásicas (como por ejemplo la aplicación de medidas penales universales sin tomar en consideración las diferencias individuales entre los delincuentes) y la incorporación al ámbito de la criminología de especialistas de otras disciplinas ajenas al derecho penal como el psiquiatra y posteriormente el trabajador social.

Y ya finalmente la visión positivista, es, en este marco que Cesare Lombroso, considerado como el fundador del positivismo biológico, desarrolla desde un poco antes de 1876 su teoría del hombre criminal. Lombroso, quien pertenecía a la llamada escuela de antropología criminal, establece el concepto de criminal atávico, según el cual el delincuente representaba una regresión a estados evolutivos anteriores, caracterizándose la conducta delincuente por ser innata. Este criminal atávico podía ser reconocido debido a una serie de estigmas físicos o anomalías, como por ejemplo, el excesivo desarrollo del cerebelo, asimetría del rostro, dentición anormal, tamaño de las orejas y lo que se considera como la característica más atávica en los criminales, a saber, el hoyuelo en medio del occipital. [3 ] Como aseveran Taylor, Walton y Young, citando a Lindesmith y Levin: “lo que Lombroso hizo fue invertir el método de explicación habitual desde la época de Guerry y Quetelet, y, en lugar de sostener que las instituciones y las tradiciones determinaban la naturaleza del criminal, sostuvo que la naturaleza del criminal determinaba el carácter de las instituciones y las tradiciones”. [4 ]

Es también, bajo la influencia de Lombroso [5 ] [6 ], ya en el siglo XX, que hace que se desplace la importancia de los científicos sociales en el estudio del delito en favor de la participación del médico y del psiquiatra.

“Por obra de los psiquiatras dedicados a la medicina forense, los médicos ofrecieron su discurso a las policías y, de este modo, combinaron el saber con el poder, quitaron la hegemonía discursiva a los juristas y filósofos y oficializaron la criminología etiológica, usualmente conocida como positivismo. Esto explica cómo la criminología adquirió categoría de saber académico de la mano de los psiquiatras.”[7]

Posteriormente hay un desplazamiento de la criminología psiquiátrica europea hacia la sociología norteamericana. Y en ese marco del delito como producto social, podemos citar a Montagu, quien explicita que: “Los crímenes y los criminales son producto de la sociedad, y a la vez, instrumentos y víctimas de la misma sociedad. La sociedad criminal y delincuente culpa de sus crímenes y delitos a los criminales y a los delincuentes y luego los castiga por los daños que, en la mayoría de los casos, la misma sociedad los indujo a cometer. Un crimen es lo que la sociedad escoge definir como tal. Algo que puede ser considerado como un crimen en una sociedad puede no serlo en otra. Pero sea lo que sea, lo que una sociedad pueda o no considerar como un crimen, todas las sociedades definen al crimen como un acto cometido en violación de una ley prohibitiva o un acto omitido en violación de una ley prescriptiva. De aquí que la sociedad sea la que define al criminal y no el criminal quien se define a sí mismo. Y sugiero aquí que casi invariablemente la sociedad es la que hace al criminal porque los criminales, en realidad, se vuelven tales, no nacen así” [8 ].

Aniyar de Castro, probablemente haya sido la primera en publicar un libro en español sobre victimologia. [9] Y en la década de los 80, planteaba la Criminología de la Liberación. “Bueno es aclarar que utilizamos la palabra “Criminología”, para comprender todo lo que se relaciona con lo que se define como crimen, y por lo tanto con la criminalización, con las instituciones normativas y administrativas que se han utilizado para manejarlo, con las expectativas y el imaginario colectivo, y con las manipulaciones políticas que se hacen de todo este complejo conjunto de hechos, ideologías, políticas, que es tan trascendente para la gobernabilidad. “Criminología” es también, entonces, algo que tiene que ver con la búsqueda de controles sobre los controles y con las víctimas de todas estas instancias y situaciones. [10 ]

«Criminología es la ciencia de la realidad viviente humana, que estudia al hombre y su conducta en su faz personal y en sus relaciones y circunstancias sociales, con el fin de establecer las causas y las condiciones que lo impelen a la acción delictiva, así como los medios de prevención anteriores y posteriores al delito».[11]

Hay muchas definiciones de la Criminología, pero son muy divergentes y divisionistas, sin embargo hay una definición integradora de García de Pablos (1999); que dice que la Criminología:

Es una ciencia empírica e interdisciplinaria, que tiene por ob­jeto el crimen, el delincuente, la víctima y el control social del comportamiento delictivo, y que aporta una información válida, contrastada y fiable sobre la génesis, dinámica y variables principales del crimen —contemplado este como fenómeno individual y como problema social, comunitario —; así como sobre su prevención eficaz, las formas y estrategias de reac­ción al mismo y las técnicas de intervención positiva en el infractor.[12]

A diferencia de otras definiciones convencionales, es una respuesta integradora de la nueva imagen moderna de la Criminología, en plena sintonía con los conocimientos y tendencias actuales del saber empírico. Pero pretende respetar, los orígenes de esta disciplina y su vasta experiencia acumulada a lo largo de los años. Pero fundamentalmente amplia el ámbito de actuación de la criminología las investigaciones sobre la víctima del delito y el denominado, control social.

2.- LA NUEVA CRIMINOLOGÍA

“Criminología la ha habido siempre, desde que hubo crímenes” [13] pero “durante décadas, el único protagonista de la “escena criminológica’” ha sido el criminal, el mal llamado ‘sujeto activo del delito’, con sus condicionamientos biológicos, psicológicos y socioculturales. Su figura, atractiva, misteriosa y amenazante, genera sentimientos ambivalentes de rechazo- admiración, y frecuentemente morbo.” [14 ]

La teoría clásica del delito, del siglo XIX, (Franz Von Liszt y Rodolf von Jhering) distinguía las nociones de culpabilidad y de antijuridicidad. [15] Añadiendo la tipicidad, Beling. Así surge el concepto del delito como una acción humana (controlada por la voluntad), típica, ilícita y culpable. Por lo que “podemos definir el delito como la acción u omisión típica, antijurídica, culpable y punible. [16 ]

Con la evolución del Derecho Penal, hay una evolución de la dogmática, en ella la víctima es una figura abstracta. Habla el peculiar carácter del derecho penal «como medio de control social». Se espera que el estado oriente los comportamientos de los individuos, aplicando unos «ciertos esquemas de vida social» [17 ] Pero, no se puede establecer un delito y una pena si no existe un bien jurídico cautelado, y más aún, dice la doctrina, el derecho penal sólo está para proteger atentados graves contra bienes jurídicos vitales. La victima “es caracterizada como el sujeto pasivo del delito y titular del bien jurídico conculcado.”[18]

La victima como sujeto pasivo del delito, coincide con la facticidad del injusto típico, es la titular del bien jurídico protegido, como una forma de concreción del delito, pero se diluye como individuo. Se produce la evaporación victimal. [18 ] Y muchos de los daños al bien jurídico, no son valorables

Los delincuentes históricos se han hecho célebres; sus víctimas han sido condenadas al anonimato. Más aún, “no siempre hubo una Victimología, ni aun en germen, tal vez porque la víctima no es figura que suscite fácilmente algún tipo de seducción en sede teórica.”[20 ]

“Por el contrario, la víctima del hecho delictivo, no inspira más que lástima. Son los débiles en la lucha por la supervivencia que poseen el ‘rol de perdedor’ que no fascina (y a lo peor, no interesa) a casi nadie. Suele generarse un desplazamiento culpabilizante, una extendida tendencia a degradar a las víctimas por parte de los espectadores del fenómeno criminal. Incluso, comenta Hamilton (1987) que cuanta menor responsabilidad tiene la persona ofendida (valga como ejemplo el de la muchacha apuñalada por la calle), menos simpatía despierta en la sociedad, la cual tiende a buscar de cualquier manera alguna razón que justifique el hecho (por ejemplo: no debería estar en ese lugar a esa hora...).” [21]

Una preocupación de los penalistas y criminólogos en Europa (y fuera de Europa) es el fracaso de las instituciones estatales en lo referente a la asistencia a las víctimas de los delitos en general, y, más aun, de algunos delitos concretos en particular, que R. Block (1984), demostraba en su libro, que había un aumento de la extensión y de la gravedad de la victimización. Esta preocupación se funda también en que la debida asistencia a la víctima, seriamente entendida y practicada, puede modificar radicalmente la justicia penal y abrir horizontes amplios para las sanciones sustitutivas de las penas privativas de libertad, algo que también ha sido recomendado en el Consejo de Europa.

Pero a partir de la segunda mitad del Siglo XX, hay un cambio paradigmático e importante en la criminología como ciencia, “ciertamente, la idea de que la víctima puede acarrearse a si misma su propio destino victimizador, a expensas de un comportamiento precipitante, favorecedor o crimino – legitimador, cuenta con un sorprendente predicamento literario:” [22 ] La obra: Crimen y castigo, relatos como Michael Kohlhass, de Kleist o El clavo de Alarcón. Y la frase célebre de Werfel en 1920: cuando el hijo (Karl) mata a su padre, «no el asesino, sino la víctima, es el culpable», escrita en su novela: Nicht der Mörder, der Ermordete ist schuldi, predecía su cambio. [23] Quizá también se había agotado la búsqueda infructuosa, de marcadores de la criminalidad en la figura individualizada del delincuente; o había la posibilidad de encontrar en la interacción con la víctima, la explicación de la criminogénesis. Pero para Von Henting, esta novela fue motivadora de su tesis de la victimo – precipitación. [24 ] Que la culmina en su volumen de la Estafa [25 ] en 1959, en la que habla de la víctima cooperadora.

Decíamos, que la criminología como tal, había llegado a su extinción, fundamentado en tres pilares básicos:

a) La Criminología había llegado a su extinción en su búsqueda de explicación del delito en el sujeto individual, tanto en el ámbito biológico, social, antropológico y psicológico.

Por su parte, el derecho penal, se ha interesado más por la inimputabilidad del delincuente que por sus víctimas. El interés por las mismas es muy reciente.

Así nos encontramos con que, por su parte, si el bien el Derecho Penal es un “deber ser” de la conducta, al ser visto a través de la Criminología Crítica se trasmuta en un ser, es decir, es analizado como el hecho social que en realidad es. Aunque parezca paradójico, en razón de sus nuevos enfoques, la Criminología debe ser considerada como un “deber ser”; en tanto que Derecho y Sistema Penal en general son el “ser” a estudiar. [26]

Hamilton, dice la psiquiatría forense también se ha olvidado de la víctima [27] siendo imposible encontrar en los tratados clásicos de esta disciplina (sirva de excepción la magnífica obra de Bluglass y Bowden [28]) ni en los de medicina legal, alguna referencia -aunque sea mínima- al tema que nos ocupa. [29] Decía Zaffaroni: “la criminología padece un trauma de nacimiento oficial o un trauma del primer encuentro, que la lleva a rechazar –o por lo menos a desconfiar- de ulteriores y provechosos contactos con la psiquiatría.”[30]

A esto se sumó, que la psiquiatría mostró un progresivo interés por aquellos que sufren acontecimientos vitales catastróficos, (tras el clima humanitario y solidario propio de la segunda postguerra mundial) la teoría sobre el estrés y el afrontamiento, el aislamiento del Síndrome de estrés postraumático (TPEP) por la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), ampliándose de este modo el campo de estudio victimológico dentro de la criminología hacia: la prevención del crimen, la disminución y tratamiento de sus víctimas. Estudios de Psicología, sobre la personalidad del delincuente, motivación, perspectiva social, etc. La Psiquiatría estableciendo modelos clínicos de clasificación de los delincuentes. (31 ) Y luego los aportes de la Psicología Social, con investigaciones victimológicas. La teoría de la equidad, de Adams. La teoría de la atribución, de Kelley. La teoría del mundo justo, de Lerner. La teoría de la indefensión aprendida, de Seligman. Estudios sobre comportamientos de asistencia o de abandono de la víctima del delito de Latané y Darley.

b) Las consecuencias de la II Guerra Mundial. Herrero, habla de un espíritu pro victimal en la que interviene Israel como nación refundada por víctimas y Japón, como escenario de una macro-victimización. Y haciendo hincapié en que Von Henting era un alemán exiliado y Mendelsohn un judío, quienes fueron los pioneros de la Victimología. [32 ] Aparece la teoría sobre el estrés y el Síndrome de estrés postraumático, tema muy estudiado, por la Asociación Psiquiátrica Americana.

c) Y ya finalmente un tercer acápite, con grupos sociales de víctimas con objetivos solidarios, que reclaman una nueva conciencia cívica ante las víctimas (33 ) (34 ). También es innegable que los movimientos feministas, la pujanza del pensamiento feminista de carácter científico-reivindicativo (35 ) apoyaron y aportaron al resurgimiento de la víctima, denunciando la doble moral y la victimización secundaria (36).

3.- LA VICTIMOLOGÍA

De esta forma, hoy puede entenderse a la victimología, como a la nueva criminología y definirla como: la ciencia empírica e interdisciplinaria que se ocupa del crimen, del delincuente, de la víctima, de la política criminal y del control social del comportamiento desviado.

“La victima del delito ha cobrado en las últimas décadas, un lógico y merecido protagonismo escénico. Ya no es el personaje olvidado del drama criminal – mero objeto pasivo, fungible, aleatorio, que por fatalidad experimenta las consecuencias del delito—sino un protagonista activo, dinámico, en la escena del delito. Asistimos, pues, al “redescubrimiento” de la víctima”[37].

Y no es que se haya abandonado el estudio del delincuente, sino que se ha ampliado. Es una ciencia empírica e interdisciplinaria, que se ocupa del estudio del crimen, del victimador: la persona del infractor, la víctima y el control social del comportamiento delictivo, y trata de suministrar una información válida, contrastada, sobre la génesis, dinámica y variables principales del crimen ­contemplado éste como problema individual y como problema social-, así como sobre los programas de prevención eficaz del mismo, Mendelsohn decía: promoción victimal (Intervención, apoyo procesal y asistencia social)[38 ] las técnicas de intervención positiva en el hombre delincuente y los diversos modelos o sistemas de respuesta al delito.

Pero existe consenso prácticamente general en señalar y homenajear a las figuras de Hans Von Hentig [39] [40] y al abogado Benjamin Mendelsohn como pioneros de la victimología. Ambos, en esencia, vienen a señalar que la criminogénesis depende de una compleja relación entre víctima y victimario, figuras éstas que no ocupan posiciones antinórmicas sino que interaccionan, sus ’roles’ respectivos se imbrican e incluso llegan a confundirse. Es lo que Mendelsohn denomina la ‘pareja penal’, la víctima (que ya no es considerada como ‘sujeto pasivo’ del delito) y puede contribuir (con mayor o menor culpabilidad) a su propia victimización.

Sin embargo para otros autores la Victimología, es una ciencia nueva, una ciencia autónoma, con objeto, método y fin propios. (Israel Drapkin (41), Aniyar de Castro 42 ), Benjamín Mendelsohn, Separovic; Young-Rifai) El objeto es la víctima, el estudio psicológico y físico de la víctima, de los factores victimógenos, dentro de una concepción similar al “iter criminis”, pero denominándose “Iter victimae”; y que, con el auxilio de otras disciplinas, debe procurar la formación de un sistema efectivo para la prevención y estrategias de intervención.

Esta nueva ciencia victimológica, es en realidad la nueva criminología, que nos obliga desde el punto de vista pericial, a la atención de la pareja penal, o pareja victimal. No solo es la valoración corporal y psíquica del victimador sino más aun de la víctima y cuyo estudio competería a una rama que nos atrevemos a denominar “victimología forense”.

Desde la perspectiva de la Psiquiatría Forense, la víctima es la persona que como consecuencia de la violencia, de una conducta antisocial o de un delito, enfrenta un trauma de dolor y sufrimiento, que puede provocar daños colaterales en aspectos físicos, psicológicos y comportamiento psicosocial que afecta a su entorno debido al quebrantamiento de las reglas de convivencia y/o normas establecidas por las leyes. Y además del sufrimiento y la violencia, la víctima luego de ese momento, tendrá que convivir – en algunos casos de modo muy cruel – con los daños colaterales de ese anónimo “quiebre de reglas. [43 ]

4. DATOS VICTIMOLÓGICOS EN BOLIVIA

De acuerdo al Informe Estadístico Criminal publicado por la Dirección Nacional de la Policía Técnica Judicial, durante la gestión 2001, se registraron 37.555 delitos denunciados ante sus oficinas en los nueve departamentos del país; que sumados a las denuncias y querellas no registradas y efectuadas ante las Fiscalías de Distrito, Tránsito, Aduana, FELCN y otros, nos aproximamos a 50.000 denuncias de delitos cometidos durante el 2001.

Lo que equivale a 137 delitos diarios registrados, y 4.167 mensuales. Las ciudades con mayor comportamiento delictivo, son Santa Cruz, La Paz – El Alto y Cochabamba. Los delitos mayormente denunciados, son: a) contra la propiedad (robo y hurto de especies), b) contra las personas, c) estafas financieras; y, d) delitos contra menores.

Se estima que del 100 % de las denuncias presentadas, escasamente un 20 % son judicializadas o ratificadas para su adecuado proceso investigativo y sancionatorio.

Lo anterior, se explica por varios factores, que si bien resultan difíciles de reconocer, son parte de la realidad que sufren los que acuden a una instancia de justicia como es la Policía, FELCC y la Fiscalía. Estos operadores, carecen primeramente, de unos ambientes adecuados y debidamente equipados, donde las víctimas puedan sentar su denuncia cómoda y confiablemente, dentro del marco de la reserva y confidencialidad que requiere la víctima, luego de haber sufrido violencia y trauma; sus recursos humanos, no están debidamente capacitados para brindar un trato adecuado a las víctimas. Ante esta situación, las víctimas prefieren evitarse la denominada “segunda victimización”, y terminan abandonando la denuncia pues no tienen los recursos suficientes para continuar con el esclarecimiento del hecho delictivo y no perciben la accesibilidad, seguridad, transparencia, equidad y confianza que pregonan las Leyes.

Es preciso tener en cuenta que gran parte de los delitos que se cometen (como el maltrato infantil, violencia familiar, aborto, abuso sexual y violaciones), llevan en el fondo el estigma de un problema que requiere una atención compleja, integral y de mayor compromiso con la sociedad; que meramente perseguir y sancionar a los delincuentes. La víctima debe y merece volver a ser la protagonista principal de las políticas y preocupaciones fundamentales del Ministerio Público.

5. PROGRAMAS DE VICTIMOLOGÍA EN BOLIVIA

Para nuestro país se ha diseñado el Programa de Servicios de atención a la Víctima, que se puede ver en detalle en el Capítulo 18. Un programa de ayuda multidisciplinar, para evitar justamente la segunda victimización y más aún, una ayuda a su reivindicación de justicia.

 Para citar este tema:

J. Núñez de Arco. Victimologia y Violencia Criminal. Un enfoque criminológico y psicológico. Edición de la Academia boliviana de Ciencias Jurídico Penales. La Paz. 2010: 33-43
 

1. Beccaria, Cesar: De los delitos y de las penas. Bs. As.: Alianza editorial. 1994.

2. Taylor, I.; Walton, P.; Young, J. “La nueva criminología”. Cap. I. Bs. As: Amorrortu. (1ª Reimpresión). 1990.

3. Lombroso, Cesare: L’uomo delinquente, Torino, 1884: 248

4. Taylor, I.; Walton, P.; Young, J. “La nueva criminología”. Cap. I. Bs. As: Amorrortu. (1ª Reimpresión). 1990.

5. Cesare Lombroso: L’ homo delincuentente, In rapporto all’antropologia, alla giudispiiudenza ed alle discipline carcerarie. (5ª ed.) Torino: Fratelli Bocca editor. 1896

6. C. Lombroso et G. Ferrero: La Femme Criminelle et La Prostituee.  Traduction de L’Italien par Louise Meille Revue par M. Saint-Aubin. Paris: Ancienne librairie Germer Baillière et cie Félix Alcan, Éditeur. 1896

7. Zaffaroni, E. R.: Criminología y psiquiatría: el trauma del primer encuentro.. Rev. Dig. Acad. Bol. Cienc. Jurid. Penal, (en linea) RD.ABCJP Nº2 06-2008 Disponible en Internet : http://www.nunezdearco.net/ABCJP/R.D_2_zaffaroni.htm ISSN 1999-5377

8. Montagu, Ashley: El hombre observado. Caracas: Edit. Monte Avila. 1970:71

9. Aniyar de C.,Lola: Victimologia, Maracaibo, edic. del Centro de Investigaciones Criminológicas de la Universidad del Zulia, l969.

10. Lolita Aniyar de Castro: Derechos humanos: delincuentes y víctimas, todos víctimas. Temas para investigar en la criminología crítica latinoamericana de los próximos años. Revista Electrónica del Centro de Investigaciones Criminológicasde la USMP-PERÚ- 2da Edición

11. Salvador Francisco Samé, Criminología. Cosas y causas del delito. Bs. As.: Ediciones Jurídicas. 1999:33

12. Antonio García-Pablos de Molina: Tratado de Criminología. (3ª ed.) Valencia: Tirant lo Blanch. 2003:47

13. Barnaldo de Quiroz, Constancio: Criminologia. Puebla – Mexico: 1957:8

14. Esbec Rodriguez E.: Victimas de delitos violentos. Victimologia general y Forense.En: Santiago Delgado Bueno (Dir.) Psiquiatria Legal y Forense. Vol. II Madrid: Ed. Colex. 1994:1306

15. CuryY, Enrique, Derecho Penal Parte General, Santiago, 1996, Nº 3, p. 274

16. Muñoz Conde F. y Garcia Aran M.:  Derecho Penal. Parte general. Valencia: Tirant lo blanch. 1993:191

17. Alf Ross: Colpa, responsabilità e pena. Milano Giufrè 1972

18. Myriam Herrero Moreno: . Madrid: Nueva Imprenta. 1996:67

19. Joanna Shaplan: The Justice System and the Victim. En: Victimology andInternational Journal. Vol.10. Nº 1-4, USA: Victimology Inc. 1985:597

20. Herrera Moreno, Myriam: La hora de la victima. Compendio de Victimologia. Madrid:Ed. Edersa. 1996:73

21. Esbec Rodriguez E.: Victimas de delitos violentos. Victimologia general y Forense.En: Santiago Delgado Bueno (Dir.) Psiquiatria Legal y Forense. Vol. II Madrid: Ed. Colex. 1994:1306

22. Herrera Moreno, Myriam: La hora de la victima. Compendio de Victimologia. Madrid:Ed. Edersa. 1996:94

23. Hans Werfel, austriaco, es mas conocido a nivel mundial por: Los Cuarenta Díasde Musa Dagh, una novela escalofriante publicada en 1933, que llamó la atención mundial sobre el genocidio armenio por parte de los turcos. H. Werfel: Los cuarenta días del Musa Dagh; Madrid: Losada, 2003

24. Hans Von Hentig: The Criminal and his Victim, New York:Ed. Archon Books, 1967:384

25. Hans Von Hentig: La Estafa. Estudios de Psicologia Criminal. Madrid: Espasa Calpe. 1964

26. Lolita Aniyar de Castro: Derechos humanos: delincuentes y víctimas, todos víctimas. Temas para investigar en la criminología crítica latinoamericana de los próximos años. Revista Electrónica del Centro de Investigaciones Criminológicasde la USMP-PERÚ- 2da Edición

27. Hamilton, J.R.: “Violence and victims: The contribution of victimology to forensie psychiatry”, en “Lancet”, 17, 1987: 147 y ss.

28. Bluglass R; Bowden P.: Principles and Practice of Forensic Pschiatry. Churchill Livingstone, 1990: 1173-1187.

29. Esbec Rodriguez E.: Victimas de delitos violentos. Victimologia general y Forense.En: Santiago Delgado Bueno (Dir.) Psiquiatria Legal y Forense. Vol. II Madrid: Ed. Colex. 1994:1307

30. Zaffaroni, Eugenio Rául: Criminología y psiquiatría: el trauma del primer encuentro..Rev. Dig. Acad. Bol. Cienc. Jurid. Penal, (en linea) RD.ABCJP Nº2 06-2008 Disponible en Internet : http://www.nunezdearco.net/ABCJP/R.D_2_zaffaroni.htm ISSN 1999-5377

31. Hans J. Eysenck: clasificación de los delincuentes en base al modelo depersonalidad y el test PEN (Psicoticismo, Neuroticismo, Extraversión). – E. I. Megargee: modelo clínico de clasificación de los delincuentes en base al MMPPI.

32. Herrera Moreno, Myriam: La hora de la victima. Compendio de Victimologia. Madrid:Ed. Edersa. 1996:91

33. Maguire, M. y Shapland, J. (1990). The Victims Movement in Europe. Victims ofCrime. Problems, Policies and Programs. Ed: R. Davis, A. J. Lurigio y W.G. Skogan, Sage. Londres.

34. Cairo, R. (2000). Victimologie. De l’a efferaction du lien intersubjetif à la restaurationsociale. L’Harmattan, París.

35. Nanette J. Davis y Karlene Faith, “Las mujeres y el Estado: modelos de controlsocial en transformación” En: Mujeres, Derecho penal y Criminologìa, Siglo Veintiuno de España Editores S.A., Madrid, 1994, pág. 132.

36. Myriam Herrera Moreno, La hora de la víctima. Compendio de Victimologí. Edersa,Madrid. 1996

1.37. Antonio García-Pablos de Molina: Tratado de Criminología. (3ª ed.) Valencia: Tirant lo Blanch. 2003:1201

2.38. Benjamin Mendelsohn: Victimology and Contemporary Society’s Trends. En:Victims and Society. 1967:7

3.39. Von Hentig, Hans: The Criminal and his Victim, New York: Ed. Archon Books, Hamdem, Conn., 1979

40. Benjamin Mendelsohn: Victimology and Contemporary Society’s Trends.Victimology. Vol 1, Spring 1976: 8-28

41. Drapkin Israel, Criminología de la violencia- Criminologia Contemporanea. Ed.de Palma. Buenos Aires. 1984. p. 61-97

42. Aniyar de Castro Lola: Victimologia. Ed. Centro de Investigaciones Criminologicasde la Fac. de Derecho. Universidad de Zulia, Maracaibo. Venezuela 1969.

43. J. Núñez de Arco: El Informe pericial en Psiquiatría Forense. (2ª ed.) Versión española. (en prensa)

 

 


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   Emoción violenta ( en el libro )

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